Hoy presa del vértigo
bebí ternura en una taza blanca,
por 16 segundos
olvidé al mundo en un abrazo,
recordé que soy del atlántico
persiguiendo lineas azulamarillas,
reí por placer y
lloré por imbécil.
Hoy supe que su mirada es más intensa
que la esperanza en medio de una iglesia.
Hoy ...
quedó ayer,
y hoy
sigo mareada.
Alegría en los segundos.
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